Me desarmo
mi cuerpo se desarma
se desvanece
se fuga de mi.
Mi , de mi, permance quieto
inmovil.
Mi cuerpo se va
no se donde
se va.
Se va y no importa
no me importa.
Mi , de mi , sigue ahi
entero firme
observando la huida.
No soy mi cuerpo.
Soy solo quien lo habita
como habito
la cama
o el horizonte
como habito las
palabras que me nombran.
Soy el azar de mi cuerpo
soy su distante pasajera
soy su unica ocupante
soy su prisionera.
Mi de mi
llora .
Mi de mi
se queda
y mi cuerpo
se desvanece
se disuelve
se va.
No soy mi morada.
jueves, 3 de abril de 2014
Las copas de los árboles se doblegan
y beben de los charcos,
se acodan en rezos,
se acobardan y flamean.
Y la noche entra como daga
como agua colonia
como puertas en danza de furia
Temen los cielos y los corazones.
Y se arrugan las sabanas,
y te espero,
si me ves por la ventana pasar volando,
ya sabes,
no es el viento el que me lleva …
y beben de los charcos,
se acodan en rezos,
se acobardan y flamean.
Y la noche entra como daga
como agua colonia
como puertas en danza de furia
Temen los cielos y los corazones.
Y se arrugan las sabanas,
y te espero,
si me ves por la ventana pasar volando,
ya sabes,
no es el viento el que me lleva …
sábado, 8 de febrero de 2014
Los pajaros
Han muerto todos los pájaros,
han caído.
El cielo
ya no bebe
sus vuelos,
la noche
desalada
no acuna
sus cantos.
No hay
sinfónicos
amaneceres
Nadie se llama.
Los vientos
no arrojan
sus nidos
Y el silencio
soberano, rey
vive
ahora
en el hueco
de los arboles.
han caído.
El cielo
ya no bebe
sus vuelos,
la noche
desalada
no acuna
sus cantos.
No hay
sinfónicos
amaneceres
Nadie se llama.
Los vientos
no arrojan
sus nidos
Y el silencio
soberano, rey
vive
ahora
en el hueco
de los arboles.
Silencio
El silencio
es oscuro
y se filtra
Sube por la mesa
Entra a los aparadores
Cubre los platos
Se mete en las paredes
Empapa los vasos
Llena las botellas
Mancha las telas y las sabanas
Camina por los cuartos
Sube a los techos
El silencio
Marcha
Sigue
Avanza
Se hace noche
Y estalla.
es oscuro
y se filtra
Sube por la mesa
Entra a los aparadores
Cubre los platos
Se mete en las paredes
Empapa los vasos
Llena las botellas
Mancha las telas y las sabanas
Camina por los cuartos
Sube a los techos
El silencio
Marcha
Sigue
Avanza
Se hace noche
Y estalla.
lunes, 27 de enero de 2014
Salió ese día como todos los días.
Erguido y avejentado. Representaba más edad de la que tenia y una oscura mancha
recorría el contorno de sus ojos. Salio como siempre, después de tomar su
aspirina, limpiar a fondo su nariz y escuchar las ultimas noticias que transmitía
la radio. Había tomado el te en su taza morada y enroscado el saquito en la
cuchara para dejarlo luego en el interior de la pileta. Se había encargado de dejar entreabierta la
persiana para hacer creer que había alguien en la casa. Había descolgado su
sueter gris de la silla del living y lo había echado bruscamente sobre sus
hombros. Mas de dos veces verifico que las canillas hubiesen quedado bien
cerradas y antes de abrir la puerta de calle, olio sus uñas una a una. En fin ,
salio ese día como todos los días. Como el rito cotidiano de apurar un pie tras
otro y sacarlo fuera. De todas formas salir es un hecho constante e
imperceptible. Uno sale todo el tiempo.
Se sale de la casa, del baño, de la habitación, del auto, del lavadero, se sale
de duda.
Se sale.
Se sale de un momento para entrar al otro. Se sale del asombro. Se sale de si , de eje. Se sale de la ducha, del mar se sale de delirio. Salir es un acto permanente.
El salio de su casa como todos los días , como cada día. Salio. Y no paso nada.
Se sale de la casa, del baño, de la habitación, del auto, del lavadero, se sale
de duda.
Se sale.
Se sale de un momento para entrar al otro. Se sale del asombro. Se sale de si , de eje. Se sale de la ducha, del mar se sale de delirio. Salir es un acto permanente.
El salio de su casa como todos los días , como cada día. Salio. Y no paso nada.
beso
Beso sola. A la nada.
Me atraganto.
Mastico lento
el sabor de la saliva.
Veo a otra que también
besa
¿Sola o escondidas?
Beso el vacio
Al borde.
Beso el borde
de la mesa
Al borde de la risa
Del espanto
Mi lengua llana
me recorre
por no besar su boca
por no besar
el borde de su boca
por no tragar
su aliento
por no recorrer sus
dientes
con el borde de mi
lengua
beso como soplando
como soplete
beso como sanguijuela
beso reteniendo el
aire
inflando las mejillas
beso para que me mires
¿para que me mires?
Para que me veas besar
A la muerte
Beso con la boca
torcida
Con los dientes
a veces negros
Beso con los labios
rigidos
mortuorios.
Chupo , aspiro,
chapoteo
con mi boca
Beso feliz
ingenua
infante.
Beso dueña
soberana
Beso en desacuerdo
Asustada
Beso en oleadas
Beso por arte
y oficio
Beso lamiendo
rumiando
Beso con sonidos
y sin ellos
Beso por lastima
y para lastimarme
Beso con la boca
abierta
llena
entregada.
Me voy a dormir, cuando la casa se
llena de una calma oportuna. Me voy despacio sin impacientar el sueño, sin
apresurar el paso. Me voy apagando luces y arrastrando el dia. Me voy besando
de a uno los sueños ajenos, me voy dejando una caricia en cada almohada, me voy
recorriendo los ojos que ya descansan , apaciguando las voces, desplegando los
pliegues de las sabanas , me voy entonando alguna melodia, me voy cerrando la
ultima ventana, me voy yendo a ocupar la investidura de la noche ....
..y aqui estoy otra vez , en este
puñado de palabras imprecisas e itinerantes, construyendo certezas que duran
tan solo un dia o tal vez menos, unos pocos segundos , empujando la quietud , y
repitiendo incesantemente la cotidiana ceremonia de poner mil veces la pava en
el fuego. Aqui otra vez, transparente, invisible , impalpable, en esta alocada
carrera hacia la nada , en este lugar en que se reconoce la risa hasta convertirse en llanto y el llanto
hasta que se arma la risa.Con el alma de aca para alla como harapos flameando
con el viento, como barco empujado por la marea, como el olvido mismo ... y
aqui uno va , en esto que llamamos vida, uno va yendo , como caminando por la
linea de baldosas del mismo color e intentando no caer hacia el vacio, y uno va
nomas, con un pie y luego otro, despidiendo esa sensacion irrepetible de cada
instante y abrazando con furia la felicidad repentina y uno va a veces como si
, a veces como si nada, en esta tierra donde la guerra, donde el hambre, donde
la injusticia, y uno va , haciendo lo que puede tal vez , a veces mas, y
canturreando alguna melodia que solo quedo grabada en los oidos ...y se va
yendo , esquivando , caminando entre otros que como uno son invisibles,
transparentes ...buscando desesperadamente ese momento que nos emerge , que nos
colma , que nos rebalsa como copas de champagne en las noches de fiesta, ese
momento que nos hace sentir visibles y palpalbles ...para
seguir , para continuar,caminando una vez mas por la linea de baldosas....esto solo es esto, y estas son unas cuantas palabras imprecisas e itinerantes...
seguir , para continuar,caminando una vez mas por la linea de baldosas....esto solo es esto, y estas son unas cuantas palabras imprecisas e itinerantes...
...incluso la noche me conmueve,
como si pudiera alcanzar las partes mas efimeras, incluso cuando el cielo se
derrumba en agua y choca contra mis oidos y me empapa de fragmentos venidos de
lejos y me aloja para siempre en el instante en que me creo viva y me conmuevo
cuando estallo
en llanto y sus gotas se mezclan con las mias y se van ...derramadas , perdidas...
en llanto y sus gotas se mezclan con las mias y se van ...derramadas , perdidas...
sábado, 25 de enero de 2014
Afuera
Ella bajaba los pies de la cama cada
mañana. Descalza daba sus primeros diez pasos, siempre en la misma dirección. Conocía
minuciosamente cada detalle del suelo. Sabia de lo frío del primer instante. Todavía
a oscuras tanteaba las cortinas y las corría
lentamente. En ella cabía una esperanza. Una razón ultima. Un sueño
intermitente. Una ansiedad desmedida. Un motivo.
Levantaba la persiana con la certeza del encuentro y abría las hojas de la ventana como quien desprende al diablo del cuerpo.
Ella sentía el aire, escuchaba los ruidos, podía percibir los olores, veía los sucesos...pero ese afuera una vez mas no le pertenecía.
Levantaba la persiana con la certeza del encuentro y abría las hojas de la ventana como quien desprende al diablo del cuerpo.
Ella sentía el aire, escuchaba los ruidos, podía percibir los olores, veía los sucesos...pero ese afuera una vez mas no le pertenecía.
Supuesto
Se supone. Siempre se supone. O tal vez se supone.
Pero no deja de ser eso, una suposicion. Se supone hasta que pasa. Hasta que
algo sucede. Algo inmensamente pequeño propone el cambio quiza nunca sospechado.
Nada tan insipido e incoloro como un cambio, un
quiebre. Un antes y un despues. Un rumbo inesperado. La otra cara de la hoja en
blanco.
Algo ocurre un dia , algo. No se sabe que. Pero ocurre. Ocurre como tantas otras cosas que suceden a
cada momento, pero no las veo, no las ves. Algo aparece. Distinto. Aparece y
esta ahi. Ahi para quedarse. Para estar. Para permanecer.
En ese lugar los ojos se reubican. Encuentran otras
direcciones. Nuevas sendas.
Y entonces ahi surge lo nuevo. Lo que no se sabia.
Lo que nunca se pensaba. Lo que no era supuesto.
el sabor en la boca
Era tan fuerte el olor a la lavandina , que había
cambiado el sabor en su boca. Un sabor inexplicable que no se comparaba a nada.
Un sabor que parecía alojarse en los dientes, en la lengua , en los labios y
hasta mucho mas adentro. Un sabor que de todos modos ella ya conocía. Sabía que
no podría prender un cigarrillo al menos por una hora. Sabía que el humo lo
empeoraba aun más. Lo volvía más fuerte, mas
intenso, mas amargo. Sabia que los ojos a veces también podían sentirse
nublados o que ese ardor , no cesaría por un rato ni aunque el pestañeo
continuo insistiera en limpiar la mirada. Sabía que tal vez un leve mareo no le
permitiera moverse con mucha velocidad. Y que era mejor no bajar demasiado la
cabeza. Sabia que tenia que esperar a seque.
Mientras sentada miraba la humedad que quería
desaparecer lentamente, sabia que no era dueña de ese tiempo, que solo restaba
esperar. Una vez más. Una espera imprecisa, que podía estimar o calcular, pero
que dependía, de la humedad, del calor, de aire que filtrara por la ventana.
¿Cuántas veces se sentó a esperar lo mismo? ¿Cuántas horas se fueron durante la
vida en esa espera? ¿Cuántas veces esperando con ese sabor en la boca? ¿Cuántas
con ese hueco en al alma?
soy lo que va quedando
Soy lo que va quedando de mi , soy
lo que presiento que fui y lo que deseo ser, soy una desorganizacion de
emociones , un barullo de palabras , un quilombo de ideas, un exceso de
sentidos , un montón de momentos olvidados, un aliento perdido, un pedazo de nostalgia,
un paso mal dado, un instante de furia, una sonrisa ajena, un poco de miedo, un
destino incierto, un contradicción constante , soy el paraguas que no se abre, el centavo en el bolsillo, la
sabana en la manana, la voz apagada, el paso del tiempo, las horas que me
faltan,soy el frío en los huesos, el desvelo de la madrugada, la idea fija, soy
la que me antecede y la que me sobrepasa, soy la flor cortada, el tallo sin
espinas, soy cuando quiero y me hago falta, soy la sangre que estalla , el
sueno entrecortado, el truco mal hecho, soy la ríe y la que sana ,Soy la que
encuentro y la que esta ausente...
encuentro y la que esta ausente...
Puertas
Miro puertas. Me fijo.
Las recorro. Observo puertas. Las dibujo. Las represento. Pienso en puertas. Las
pienso en color , en blanco y negro. Las cuento mientras voy . Mientras camino.
Puerta: ese fino hilo
del paso, del transito, del pasaje. El espacio en el que no me quedo, no vivo,
no me encuentro.
La puerta vive como
boca.
Ingiere , ingresa,
ingesta.
La puerta me invita a
ser atravesada.
La puerta que deja
atrás, que sale ,que abandona.
La puerta que avanza ,
que transmuta, que me lleva de viaje.
La puerta simbólica .
La que se cierra. La que se abre. El portazo.
La puerta entre
abierta. Entornada. Encendida.
La puerta con llave o
con candado.
La puerta como
historia de pasos ,de espías , de espionajes.
La puerta de madera,
de hierro, la puerta blindada, la de vidrio, la puerta giratoria.
La puerta límite, la
que cuida, protege.
La puerta que marca.
Que cerca, que encierra, que encarcela.
La puerta de salida,
de emergencia.
La puerta corrediza.
La puerta instante.
La puerta que no
cruzo.
La puerta que me huye.
La puerta por la que
escapo.
La puerta de atrás.
La del frente.
La puerta testigo
silencioso y cotidiano.
La puerta que airea,
despeja, ventila.
La puerta ciega. La
que se abre al vacío.
Te espero en la
puerta. Jugamos en la puerta.
Pasamos por la puerta.
Golpeo las puertas.
Puerta como puente
como puerto.
Me siento.
A mirar mi puerta.
Elda
Elda
escurria su trapo de piso sobre el balde azul a primera hora de la
mañana. Sus mosaicos no habian resistido el paso de los años y
cotidianamente ella debia tomarse el trabajo de ubicarlos . Cada dia era
mas laboriosa la tarea de llegar hasta el piso. Y los brazos de Elda
apenas llegaban a rascarse parte de la espalda.
No se cuantos años tenias Elda. Ni cuantas veces encallaste en las mismas cosas.
Elda tenia una gata con manchas marrones , parecidas a las manchas que llevaban sus manos , la gata entraba y salia por la pequeña ventana de la cocina, que siempre permanecia abierta.
La habias encontrado un dia yendo a la merceria, a comprar una cinta color celeste para el camison. Al pie de un arbol recien podado.
Elda tenia un patio lleno de flores y a las ocho de la mañana en invierno o a las siete en el verano las regaba cuidadosamente con un jarro de lata comido por el oxido.
Cada Noviembre armabas ramos de jazmines para repartir por el barrio.
A media mañana tomaba un te bien negro con dos galletitas de agua, despues de haber hecho los mandados y barrido la vereda.
Elda llenaba la cuadra de olor a verduras hervidas y de vez en cuando , una o dos veces por semana el humo del churrasquito salia por la luz de la ventana.
Elda tenia una ilusion cortita y una esperanza verde como las hojas de acelga.
Guardabas las ollas grandes y altas debajo de la mesada , corroida por el tiempo. Esas en las que se habian hervido otros años, y para otras gentes.
Elda permanecia en silencio y esperaba ansiosa que el reloj anunciara que habia llegado la tarde para tomar unos mates rodeada por sus macetas.
Tenia un mueble lleno de pequeños tejidos al crochet, de esos que se usan para apoyar la pava o para arrastrar con los pies en los pisos de madera, de esos que se hacen cuando sobran las lanas de colores o cuando los ojos pueden acompañar la tarea.
Cuanto tejiste Elda , cuanto, tantos pensamientos enredados en ovillos que corrian por los pisos hasta abajo de la mesa.
Elda los envolvia en pequeños paquetitos para entregar a todos los que golpeaban la puerta de su casa. Asi , los que venden bolsas de residuos, los bomberos que ofrecen sus rifas a fin de año , el muchacho de la farmacia , se llevaban de la casa de Elda un paquete de regalo no sin antes ser previamente perfumado.
Elda se bañaba sentada en una silla,con una palangana naranja y cuando terminaba su aseo perfumaba la casa de talco y colonia.
Elda se dormia tempranito , despues de tomar una leche tibia y de acompañarla con un sandwich de jamon y queso. Dejaba prendida la luz mas tenue de la cocina y antes de acostarse volvia a cargar de agua fresca el platito de su gata.
Un dia como todos , Elda se acosto en su cama, cuando la luna todavia no podia ni brillar en la noche.
Un dia Elda durmio , y se tapo tanto con sus mantas pesadas que ahogo el aire de su ultimo suspiro , durmio honda entre lanas y jazmines, entre vapores de cocina y trapos de piso, durmio sin poder volver a rascar su espalda, sin despedirse, sin repartir los paquetitos aun guardados en el mueble del crochet...sin urgencias, ni emergencias, solo en el silencio de la madrugada, donde su gata descansaba a los pies y los arboles anunciaban un dia de vientes fuertes y nubes pesadas.
Algunos dias despues, la gente del barrio supo de la noticia, y cuando hubo la certeza su hijos tambien lo supieron .
No se cuantos años tenias Elda. Ni cuantas veces encallaste en las mismas cosas.
Elda tenia una gata con manchas marrones , parecidas a las manchas que llevaban sus manos , la gata entraba y salia por la pequeña ventana de la cocina, que siempre permanecia abierta.
La habias encontrado un dia yendo a la merceria, a comprar una cinta color celeste para el camison. Al pie de un arbol recien podado.
Elda tenia un patio lleno de flores y a las ocho de la mañana en invierno o a las siete en el verano las regaba cuidadosamente con un jarro de lata comido por el oxido.
Cada Noviembre armabas ramos de jazmines para repartir por el barrio.
A media mañana tomaba un te bien negro con dos galletitas de agua, despues de haber hecho los mandados y barrido la vereda.
Elda llenaba la cuadra de olor a verduras hervidas y de vez en cuando , una o dos veces por semana el humo del churrasquito salia por la luz de la ventana.
Elda tenia una ilusion cortita y una esperanza verde como las hojas de acelga.
Guardabas las ollas grandes y altas debajo de la mesada , corroida por el tiempo. Esas en las que se habian hervido otros años, y para otras gentes.
Elda permanecia en silencio y esperaba ansiosa que el reloj anunciara que habia llegado la tarde para tomar unos mates rodeada por sus macetas.
Tenia un mueble lleno de pequeños tejidos al crochet, de esos que se usan para apoyar la pava o para arrastrar con los pies en los pisos de madera, de esos que se hacen cuando sobran las lanas de colores o cuando los ojos pueden acompañar la tarea.
Cuanto tejiste Elda , cuanto, tantos pensamientos enredados en ovillos que corrian por los pisos hasta abajo de la mesa.
Elda los envolvia en pequeños paquetitos para entregar a todos los que golpeaban la puerta de su casa. Asi , los que venden bolsas de residuos, los bomberos que ofrecen sus rifas a fin de año , el muchacho de la farmacia , se llevaban de la casa de Elda un paquete de regalo no sin antes ser previamente perfumado.
Elda se bañaba sentada en una silla,con una palangana naranja y cuando terminaba su aseo perfumaba la casa de talco y colonia.
Elda se dormia tempranito , despues de tomar una leche tibia y de acompañarla con un sandwich de jamon y queso. Dejaba prendida la luz mas tenue de la cocina y antes de acostarse volvia a cargar de agua fresca el platito de su gata.
Un dia como todos , Elda se acosto en su cama, cuando la luna todavia no podia ni brillar en la noche.
Un dia Elda durmio , y se tapo tanto con sus mantas pesadas que ahogo el aire de su ultimo suspiro , durmio honda entre lanas y jazmines, entre vapores de cocina y trapos de piso, durmio sin poder volver a rascar su espalda, sin despedirse, sin repartir los paquetitos aun guardados en el mueble del crochet...sin urgencias, ni emergencias, solo en el silencio de la madrugada, donde su gata descansaba a los pies y los arboles anunciaban un dia de vientes fuertes y nubes pesadas.
Algunos dias despues, la gente del barrio supo de la noticia, y cuando hubo la certeza su hijos tambien lo supieron .
recorrido
Imagino
el camino que recorre la palabra, desde ese lugar recondito desde donde
emerge . Imagino un lugar oscuro y silencioso, un sentir que es brote y
semilla . ¿Donde queda ese tan adentro ? ¿donde lo busco? El inexacto
espacio que la habita. La comunion del decir, en la fluyen a la par los
sentires , las letras y los conceptos. Trato de cerrar los ojos y buscar
el punto. El lugar que le da el nacimiento, la fuerza que la empuja
....
Me permito escribir porque me viene la gana, espasmodica y arbitrariamente.
Me permito escribir porque me viene la gana, espasmodica y arbitrariamente.
Poesia 1
Acaso fuese yo
esa,
la súbita imagen
de mi
reflejada en tus
pupilas
Siniestra y
deforme
como la oscuridad
del mar
como el vértigo
del viento
como el espejo
roto
acaso fuese yo
la que entre
descalza
y a tientas
sin lagrimas
ni sonrisas
Vacía
y despojada
desnuda y carente
la que ingresa
al fondo de tus
ojos
para asirte
y perderse.
Una noche
La oscuridad cubría como una cortina toda la ventana y las ollas y las
jarras y las tazas se apilaban sobre la mesada de la cocina formando
innumerables torres y niveles como una ciudad deshabitada.
En el comedor solo la luz de la lampara más pequeña estaba encendida.
Ella, estaba descalza e insegura. Sobre sus ojos la noche hacia nido y la desesperanza filtraba por debajo de la puerta.
La casa tenia una melodía sorda, una serie de sonidos conocidos que ya no percibía, ni escuchaba.
Sus pasos se tornaban lentos y cansados y en la espalda se hacían ovillos las horas del día.
El dedo gordo de su pie insistía permanentemente en molestar al contiguo, como una pequeña mueca del alma, como un gesto imperceptible.
El teléfono sorprendió sobre el ininterrumpido silencio.
Un tanto sobresaltada tomo el tubo y lo puso al oído.
No esperaba nada. No había indicios de una noche diferente. Y una llamada sorpresiva no era para ella señal de un buen presagio.
Del otro lado, la voz de un hombre que no se dejaba ser clara, y menos nítida, una voz que no conocía, que jamás había escuchado. Grave y profunda, entrecortada por una respiración latente, un susurro transformado en gemidos superpuestos y reiterados. Algo decía de vez en cuando, algunas palabras escapaban de aquella oleada de formas imprecisas, palabras venidas de quien sabe que lugar o que noche.
Te siento acá-tu boca – dale-si- ¿me imaginas? , eran solo letras entremezcladas e indescifrables, consumidas una y mil veces por el mismo aliento.
Enmudecida en el teléfono volcó su cuerpo sobre el borde de la mesa. Ella sabia que cortar era lo indicado, pero algo provocaba que no quisiera dejar de escucharlo.
Permaneció inmóvil por fuera, pero por dentro el corazón hincaba en todas sus partes.
El continuaba respirando tan hondo como la hacen las bestias, tan suave e intenso como el primer rayo de la mañana.
Ella sentía abrirse la piel y el aire comenzaba a parecerle poco. Los ojos se nublaban en una lámina húmeda y generosa.
Ella también había perdido su ritmo y La quietud se empezaba a quebrar como el hielo.
Los dedos de su mano se aferraban a la madera intentando todavía resistir y oponerse a esa fuerza que la iba absorbiendo, asquerosamente poderosa e impúdica, absolutamente sublime y celestial.
Su aliento caía cuando el otro aumentaba y uno sobre el otro y uno sobre el otro, una y otra vez y millones de veces y se tragaban, y volvían y se aspiraban las ansias y se desesperaba la noche, y se mojaban las tristezas y se desnudaba el silencio.
En el comedor solo la luz de la lampara más pequeña estaba encendida.
Ella, estaba descalza e insegura. Sobre sus ojos la noche hacia nido y la desesperanza filtraba por debajo de la puerta.
La casa tenia una melodía sorda, una serie de sonidos conocidos que ya no percibía, ni escuchaba.
Sus pasos se tornaban lentos y cansados y en la espalda se hacían ovillos las horas del día.
El dedo gordo de su pie insistía permanentemente en molestar al contiguo, como una pequeña mueca del alma, como un gesto imperceptible.
El teléfono sorprendió sobre el ininterrumpido silencio.
Un tanto sobresaltada tomo el tubo y lo puso al oído.
No esperaba nada. No había indicios de una noche diferente. Y una llamada sorpresiva no era para ella señal de un buen presagio.
Del otro lado, la voz de un hombre que no se dejaba ser clara, y menos nítida, una voz que no conocía, que jamás había escuchado. Grave y profunda, entrecortada por una respiración latente, un susurro transformado en gemidos superpuestos y reiterados. Algo decía de vez en cuando, algunas palabras escapaban de aquella oleada de formas imprecisas, palabras venidas de quien sabe que lugar o que noche.
Te siento acá-tu boca – dale-si- ¿me imaginas? , eran solo letras entremezcladas e indescifrables, consumidas una y mil veces por el mismo aliento.
Enmudecida en el teléfono volcó su cuerpo sobre el borde de la mesa. Ella sabia que cortar era lo indicado, pero algo provocaba que no quisiera dejar de escucharlo.
Permaneció inmóvil por fuera, pero por dentro el corazón hincaba en todas sus partes.
El continuaba respirando tan hondo como la hacen las bestias, tan suave e intenso como el primer rayo de la mañana.
Ella sentía abrirse la piel y el aire comenzaba a parecerle poco. Los ojos se nublaban en una lámina húmeda y generosa.
Ella también había perdido su ritmo y La quietud se empezaba a quebrar como el hielo.
Los dedos de su mano se aferraban a la madera intentando todavía resistir y oponerse a esa fuerza que la iba absorbiendo, asquerosamente poderosa e impúdica, absolutamente sublime y celestial.
Su aliento caía cuando el otro aumentaba y uno sobre el otro y uno sobre el otro, una y otra vez y millones de veces y se tragaban, y volvían y se aspiraban las ansias y se desesperaba la noche, y se mojaban las tristezas y se desnudaba el silencio.
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