Miro puertas. Me fijo.
Las recorro. Observo puertas. Las dibujo. Las represento. Pienso en puertas. Las
pienso en color , en blanco y negro. Las cuento mientras voy . Mientras camino.
Puerta: ese fino hilo
del paso, del transito, del pasaje. El espacio en el que no me quedo, no vivo,
no me encuentro.
La puerta vive como
boca.
Ingiere , ingresa,
ingesta.
La puerta me invita a
ser atravesada.
La puerta que deja
atrás, que sale ,que abandona.
La puerta que avanza ,
que transmuta, que me lleva de viaje.
La puerta simbólica .
La que se cierra. La que se abre. El portazo.
La puerta entre
abierta. Entornada. Encendida.
La puerta con llave o
con candado.
La puerta como
historia de pasos ,de espías , de espionajes.
La puerta de madera,
de hierro, la puerta blindada, la de vidrio, la puerta giratoria.
La puerta límite, la
que cuida, protege.
La puerta que marca.
Que cerca, que encierra, que encarcela.
La puerta de salida,
de emergencia.
La puerta corrediza.
La puerta instante.
La puerta que no
cruzo.
La puerta que me huye.
La puerta por la que
escapo.
La puerta de atrás.
La del frente.
La puerta testigo
silencioso y cotidiano.
La puerta que airea,
despeja, ventila.
La puerta ciega. La
que se abre al vacío.
Te espero en la
puerta. Jugamos en la puerta.
Pasamos por la puerta.
Golpeo las puertas.
Puerta como puente
como puerto.
Me siento.
A mirar mi puerta.
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