sábado, 25 de enero de 2014

Elda

Elda escurria su trapo de piso sobre el balde azul a primera hora de la mañana. Sus mosaicos no habian resistido el paso de los años y cotidianamente ella debia tomarse el trabajo de ubicarlos . Cada dia era mas laboriosa la tarea de llegar hasta el piso. Y los brazos de Elda apenas llegaban a rascarse parte de la espalda.
No se cuantos años tenias Elda. Ni cuantas veces encallaste en las mismas cosas.
Elda tenia una gata con manchas marrones , parecidas a las manchas que llevaban sus manos , la gata entraba y salia por la pequeña ventana de la cocina, que siempre permanecia abierta.
La habias encontrado un dia yendo a la merceria, a comprar una cinta color celeste para el camison. Al pie de un arbol recien podado.
Elda tenia un patio lleno de flores y a las ocho de la mañana en invierno o a las siete en el verano las regaba cuidadosamente con un jarro de lata comido por el oxido.
Cada Noviembre armabas ramos de jazmines para repartir por el barrio.
A media mañana tomaba un te bien negro con dos galletitas de agua, despues de haber hecho los mandados y barrido la vereda.
Elda llenaba la cuadra de olor a verduras hervidas y de vez en cuando , una o dos veces por semana el humo del churrasquito salia por la luz de la ventana.
Elda tenia una ilusion cortita y una esperanza verde como las hojas de acelga.
Guardabas las ollas grandes y altas debajo de la mesada , corroida por el tiempo. Esas en las que se habian hervido otros años, y para otras gentes.
Elda permanecia en silencio y esperaba ansiosa que el reloj anunciara que habia llegado la tarde para tomar unos mates rodeada por sus macetas.
Tenia un mueble lleno de pequeños tejidos al crochet, de esos que se usan para apoyar la pava o para arrastrar con los pies en los pisos de madera, de esos que se hacen cuando sobran las lanas de colores o cuando los ojos pueden acompañar la tarea.
Cuanto tejiste Elda , cuanto, tantos pensamientos enredados en ovillos que corrian por los pisos hasta abajo de la mesa.
Elda los envolvia en pequeños paquetitos para entregar a todos los que golpeaban la puerta de su casa. Asi , los que venden bolsas de residuos, los bomberos que ofrecen sus rifas a fin de año , el muchacho de la farmacia , se llevaban de la casa de Elda un paquete de regalo no sin antes ser previamente perfumado.
Elda se bañaba sentada en una silla,con una palangana naranja y cuando terminaba su aseo perfumaba la casa de talco y colonia.
Elda se dormia tempranito , despues de tomar una leche tibia y de acompañarla con un sandwich de jamon y queso. Dejaba prendida la luz mas tenue de la cocina y antes de acostarse volvia a cargar de agua fresca el platito de su gata.
Un dia como todos , Elda se acosto en su cama, cuando la luna todavia no podia ni brillar en la noche.
Un dia Elda durmio , y se tapo tanto con sus mantas pesadas que ahogo el aire de su ultimo suspiro , durmio honda entre lanas y jazmines, entre vapores de cocina y trapos de piso, durmio sin poder volver a rascar su espalda, sin despedirse, sin repartir los paquetitos aun guardados en el mueble del crochet...sin urgencias, ni emergencias, solo en el silencio de la madrugada, donde su gata descansaba a los pies y los arboles anunciaban un dia de vientes fuertes y nubes pesadas.
Algunos dias despues, la gente del barrio supo de la noticia, y cuando hubo la certeza su hijos tambien lo supieron .

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