Salió ese día como todos los días.
Erguido y avejentado. Representaba más edad de la que tenia y una oscura mancha
recorría el contorno de sus ojos. Salio como siempre, después de tomar su
aspirina, limpiar a fondo su nariz y escuchar las ultimas noticias que transmitía
la radio. Había tomado el te en su taza morada y enroscado el saquito en la
cuchara para dejarlo luego en el interior de la pileta. Se había encargado de dejar entreabierta la
persiana para hacer creer que había alguien en la casa. Había descolgado su
sueter gris de la silla del living y lo había echado bruscamente sobre sus
hombros. Mas de dos veces verifico que las canillas hubiesen quedado bien
cerradas y antes de abrir la puerta de calle, olio sus uñas una a una. En fin ,
salio ese día como todos los días. Como el rito cotidiano de apurar un pie tras
otro y sacarlo fuera. De todas formas salir es un hecho constante e
imperceptible. Uno sale todo el tiempo.
Se sale de la casa, del baño, de la habitación, del auto, del lavadero, se sale
de duda.
Se sale.
Se sale de un momento para entrar al otro. Se sale del asombro. Se sale de si , de eje. Se sale de la ducha, del mar se sale de delirio. Salir es un acto permanente.
El salio de su casa como todos los días , como cada día. Salio. Y no paso nada.
Se sale de la casa, del baño, de la habitación, del auto, del lavadero, se sale
de duda.
Se sale.
Se sale de un momento para entrar al otro. Se sale del asombro. Se sale de si , de eje. Se sale de la ducha, del mar se sale de delirio. Salir es un acto permanente.
El salio de su casa como todos los días , como cada día. Salio. Y no paso nada.